Las condiciones medioambientales de la fototeca:
la humedad relativa ( I )
© Araceli Sáez Pedrero | yourshot
Establecer y mantener las condiciones medioambientales ideales para la correcta preservación de fotografías requiere el control de la humedad relativa, la temperatura, la calidad del aire y la iluminación. De estos parámetros el más importante, debido a su capacidad para deteriorar gravemente los documentos fotográficos, es la humedad relativa, seguido de la temperatura, la polución del aire y la iluminación.
Las fotografías deben ser protegidas de las altas temperaturas, la humedad, las fluctuaciones bruscas de ambas, así como de una excesiva exposición a las radiaciones electromagnéticas y a las atmósferas contaminadas. Para ello será necesario que el conservador se valga de determinados instrumentos (termómetros, higrómetros, humidificadores) que le permitan regular estos factores de deterioro, además de conocer las tasas y valores a partir de los cuales se considera que las fotografías están en peligro y que han sido establecidos por organismos internacionales y expertos competentes en la materia.
El daño causado por los factores medioambientales citados es paulatino, y aunque no llama tanto la atención como una posible agresión mecánica, sus efectos se dejan notar a largo plazo de forma devastadora.
La humedad atmosférica puede expresarse mediante un valor absoluto (humedad absoluta), que indica la masa de vapor de agua contenida en un litro de aire (g/m³). Sin embargo, es más significativo su valor relativo, ya que la cantidad máxima posible de vapor de agua presente en el aire (saturación) es variable y depende de la temperatura.
La humedad relativa se define como el tanto por ciento de vapor de agua presente en un momento dado en el aire con respecto al total que podría haber a la misma temperatura.
La humedad relativa depende de la temperatura: cuando la temperatura aumenta el aire es capaz de retener un mayor volumen de agua y cuando la temperatura desciende la cantidad de vapor posible en el aire es menor. Como cota inferior existe el punto de rocío, por debajo del cual el vapor se condensa en gotas.
Los materiales higroscópicos, es decir, que contienen agua, tienden a que su contenido en vapor de agua esté en equilibrio con el aire circundante, por eso se secan y se humedecen.
Entre los materiales higroscópicos se encuentran los posibles soportes fotográficos de naturaleza vegetal (tejidos, papel y madera) y animales (cuero, pergamino, tejidos etc.), además de otros materiales sintéticos. Estos materiales aumentan de volumen al incrementarse la humedad relativa y se contraen cuando ésta desciende. Los fenómenos de contracción y dilatación producen grietas (especialmente cuando los cambios son bruscos) y deformaciones.
Así, con una temperatura de 20 ºC y una humedad relativa de un 50%, un 5% del peso de un positivo a la gelatina en papel es agua, un papel albúminado contiene en tales circunstancias un 15% de agua. Si la humedad relativa ascendiera a un 80% ambos materiales doblarían aproximadamente su contenido en agua.
El control de la humedad relativa es el factor más importante a efectos de garantizar la permanencia de los documentos fotográficos. Los valores de humedad relativa pueden considerarse como bajos (0-30%), moderados (30-50%) y altos (50-100%). En la atmósfera terrestre se observan raramente, a altitud 0, valores inferiores a 20 (condiciones desérticas). Por el contrario, el estado de saturación es bastante frecuente. Así por ejemplo, en París la medida más elevada de humedad relativa alcanza un 91% en los meses de octubre y noviembre, y las más baja en junio es de un 55 %.
La humedad relativa alta afecta negativamente a todos los materiales que componen los distintos procedimientos fotográficos, favoreciendo el deterioro químico, físico y biológico de los documentos.
− Deterioro químico: La humedad favorece la activación de ciertas reacciones químicas. Tanto los procesos de oxidación, como aquellos de sulfatación que provocan el desvanecimiento de las fotografías se aceleran. Los residuos químicos de tiosulfato (fijador) existentes en las fotografías (fruto de un mal procesado) provocan también reacciones químicas perjudiciales para las imágenes al entrar en contacto con atmósferas cargadas de humedad. La hidrólisis ácida es otro mecanismo de deterioración que se activa con tasas altas de humedad.
− Deterioro físico: Las diferentes capas que constituyen una fotografía están compuestas por materiales muy diversos que reaccionan de forma distinta al entrar en contacto con la humedad. Los materiales higroscópicos, como el papel y la gelatina se hinchan y deforman, mientras que otros soportes, como el vidrio o el metal, mantienen sus dimensiones. Estas tensiones mecánicas provocan desgarros y resquebrajamientos.
− Deterioro biológico: En condiciones sostenidas de alta humedad relativa al desvanecimiento progresivo de las imágenes fotográficas acompaña el posible crecimiento de hongos. Las esporas de estos organismos microscópicos se encuentran diseminadas en el aire y la humedad relativa desarrolla su germinación, sobre todo si la ventilación del local es escasa. Los documentos infectados por colonias de hongos deberán ser aislados del resto hasta que puedan ser restaurados. Los riesgos de infección bacteriológica y de diversos tipos de insectos también aumentan junto con el aumento de la humedad.
La humedad relativa baja provoca que el papel se combe; obliga a las emulsiones a ceder agua a la atmósfera, con lo que se secan, encogen y rasgan; en los elementos multi-capa se generan delaminaciones y pérdida de adherencia; la madera presente en los estuches de protección de, por ejemplo, daguerrotipos se alabea; la piel y el cuero se encogen etc. Como contrapartida, los procesos químicos que deterioran las fotografías y que requieren agua, (como la oxidación de las imágenes de plata) no se desarrollan, tampoco tienen lugar las infecciones por agentes biológicos.
